Mis oídos adoraban escuchar el sonido de su voz, mis ojos adoraban ver sus verdosos ojos, mis labios adorarían rozar sus hermosos labios, mis manos adorarían tomar sus manos, y mi cuerpo adoraria tener cerca el suyo. En definitiva, lo idolatraba. Era extremada mente lindo. Era un delito -para mi corazón- tener que soportar tanta belleza y a tanta distancia. Pero así nos lo había puesto la vida y no podíamos hacer nada para remediarlo. Por más que quisiera no lo vería hasta en un par de años, con suerte meses. Y no se si sobreviviré a esos meses. Él ya esta en su plan de matarme, capáz lo logré antes de darme oportunidad de verlo. Todo es posible en este mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario