Bienvenidos a el blog de toda una dreamer.

miércoles, 27 de abril de 2011

Las lágrimas caían de mis ojos como cataratas, se me dificultaba la visión, y tenía terribles dolores de garganta. Mis manos eran como garras que sujetaban extremadamente fuerte la almohada, pegándola lo más posible contra mi rostro. Estaba gritando de bronca, y furia; pero solo se oía un débil gemido. Las lagrimas terminaron por ahogarme, y por un segundo me calle. Me quede inmóvil, junto a la almohada empapada que mojaba mi rostro desparramando mis lágrimas por el. Sabía muy bien que me comportaba estúpidamente mal, pero no encontraba otra solución a mi situación. Él era la peor persona que había conocido, y al mismo tiempo no podía ser eso. Simplemente, porque había sido el mejor hombre del que me había enamorado. Él fue mi primer todo. Y no me arrepiento de nada, porque mientras duro fue hermoso; y supo mantener una sonrisa en mi rostro. Esta bien -lo admito- ahora no hacía más que derramar llantos a su causa, pero eso me gustaba. Porque así sabía que en verdad si fue real, y que no debía volver a ocurrirme. Que no se debía repetir. Me senté en el borde de la cama, dejando a un lado el objeto en donde había estado reposando mi cara. Suspire, y sequé los restos de llanto que habían quedado en mi cara. 


-Hoy es un nuevo día, un nuevo comienzo, una nueva etapa. -murmure en voz alta- Hoy soy otro yo, nuevo y mejorado. -sonreí- Sí, eso se lo debo a él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario